Mis colecciones de libros favoritas.
Las aventuras de Flash Gordon que tuve la oportunidad de leer con verdadera fruición en mis años de niñez y, sobre todo las aventuras dibujadas por Dan Barry a partir de los guiones de Harvey Kurtzman, fuer mi primer contacto con la ciencia ficción.
Anteriormente Alex Raymond había dibujado a este personaje pero, al menos desde mi punto de vista, se recreaba tanto en el aspecto artístico y formal que se perdía el encanto conseguido en la etapa siguiente y que es la que me trae tan buenos recuerdos. Dan Barry crea unos personajes más humanos y un ambiente tecnológico más creíble.
Flash Gordon, famoso deportista, y su eterna novia Dale Arden recorren el universo acompañados por el carismático profesor Zarkov. Sus aventuras pecan quizás de cierta ingenuidad y simpleza. Se muestran los avances técnicos y científicos que en aquella época se imaginaban como futuribles de manera ciertamente empírica pero creíble y todo ello en unos preciosos dibujos en blanco y negro.
No recuerdo la mayor parte de las aventuras pero sí una en la que aparecía una máquina prodigiosa: "el cornucopiak", que era capaz de crear materia de la nada y, en buenas manos, procurar dicha y ventura a su propietario. He buscado en la red y he encontrado una imagen de la viñeta de la aventura a que me refiero.
Esta imagen me ha parecido siempre una metáfora del poder de los avances de la ciencia y la técnica, que tanto se hacen notar en nuestros días. Poder que causa el bien y poder que puede provocar y provoca grandes desdichas.
¿Sabemos los humanos lo que nos traemos entre manos, se preguntaría Flash Gordon en la actualidad?
25 de noviembre de 2010
24 de noviembre de 2010
Las aventuras de "Los Cinco"
Mis colecciones de libros favoritas.
Cuando tenía 10-12 años (hace ya unos cuantos) era mi una de mis lecturas favoritas. Conseguí los libros de esta colección gracias a los regalos que me hacían mis abuelos cada vez que volvían de viaje de Madrid.
Esta es una de las varias colecciones de libros para la juventud escritos por Enid Blyton (1897-1968) y que, en un total de 21 ejemplares, narran las aventuras de cuatro adolescentes: Julian, Dick, Ana y Jorge. Recuerdo que los tres primeros eran hermanos y Jorge en realidad era una chica, Jorgina, a quien le gustaba que la llamaran Jorge. Y por supuesto estaba Tim, el perro de Jorge, compañero inseparable del grupo.
Las aventuras de los cuatro amigos solían empezar cuando, en vacaciones, acudian a Villa Kirrin, la casa de los padres de Jorge, y enseguida surgía algún tipo de misterio (robos, secuestros, tesoros desaparecidos, ...) que nuestros amigos resolvían siempre de manera satisfactoria, cuales detectives profesionales.
Se han hecho, creo, dos adaptaciones televisivas de "Las aventuras de los cinco" pero no pueden superar, ni mucho menos, el ejercicio de imaginación que hacíamos al leer los libros: aquellas casas en ruinas, túneles escondidos, páramos misteriosos y personajes siniestros.
Mis hijas han visto los DVD de la versión televisiva de "Los cinco" y repiten los capítulos una y otra vez, incluso con la banda sonora en inglés, pero les cuesta mucho leer los libros.
¡Maldita televisión!
Cuando tenía 10-12 años (hace ya unos cuantos) era mi una de mis lecturas favoritas. Conseguí los libros de esta colección gracias a los regalos que me hacían mis abuelos cada vez que volvían de viaje de Madrid.
Esta es una de las varias colecciones de libros para la juventud escritos por Enid Blyton (1897-1968) y que, en un total de 21 ejemplares, narran las aventuras de cuatro adolescentes: Julian, Dick, Ana y Jorge. Recuerdo que los tres primeros eran hermanos y Jorge en realidad era una chica, Jorgina, a quien le gustaba que la llamaran Jorge. Y por supuesto estaba Tim, el perro de Jorge, compañero inseparable del grupo.
Las aventuras de los cuatro amigos solían empezar cuando, en vacaciones, acudian a Villa Kirrin, la casa de los padres de Jorge, y enseguida surgía algún tipo de misterio (robos, secuestros, tesoros desaparecidos, ...) que nuestros amigos resolvían siempre de manera satisfactoria, cuales detectives profesionales.
Se han hecho, creo, dos adaptaciones televisivas de "Las aventuras de los cinco" pero no pueden superar, ni mucho menos, el ejercicio de imaginación que hacíamos al leer los libros: aquellas casas en ruinas, túneles escondidos, páramos misteriosos y personajes siniestros.
Mis hijas han visto los DVD de la versión televisiva de "Los cinco" y repiten los capítulos una y otra vez, incluso con la banda sonora en inglés, pero les cuesta mucho leer los libros.
¡Maldita televisión!
23 de noviembre de 2010
La fábula de la gallina
Una gallina encontró unos granos de trigo y dijo a sus vecinos que los podían sembrar para obtener pan para comer. Cuando preguntó si alguno la ayudaría obtuvo las siguientes respuestas:- Yo no, ¡estás loca! -dijo la vaca.
- Ni Yo, ¡Tengo otras cosas que hacer! -aseveró el pato.
- Yo tampoco -replicó el cochino.
"Entonces yo sola los sembraré", pensó la gallina. Y así lo hizo. El trigo creció y maduró. Entonces la gallina preguntó a sus vecinos si la ayudarían a recolectar el grano.
Los animales respondieron:
- Yo no; ya tengo salario mínimo garantizado -dijo el pato
- ¡No son parte de mis funciones! -dijo el cerdo
- ¡No voy a arriesgarme a perder el paro forzoso! -dijo el cabrito
"Entonces, yo misma los cosecharé", dijo la gallina, y así fue. Finalmente, llegó la hora de hornear el pan. Y la gallina volvió a preguntar si alguno de los vecinos la ayudaría en ese trabajo...
- ¡Yo no fui a la escuela y no aprendí esas chorradas. Me mantengo con el paro!, dijo el cochino
- ¡Yo no puedo arriesgar mi pensión por enfermedad -respondió el pato.
- Suponiendo que sólo sea para ayudar, ¡eso es discriminatorio! -refunfuñó el cabrito
- ¡Sólo si me pagan horas extras! -exclamó la vaca
La gallina cocinó 5 panes y los puso en una cesta para. De repente, toda la gente quería comer pan y pedían un bocado. La gallina simplemente dijo:
- ¡No! Voy a comérmelos yo sola".
A lo que los demás respondieron airados que era una usurera, que "la paz, el pan y la educación son para todos", que "el pueblo tiene sus derechos" y que era una "sanguijuela capitalista. Pintaron carteles y pancartas y marcharon protestando contra la gallina, gritando toda clase de improperios: ¡QUEREMOS NUESTROS DERECHOS! ¡INJUSTICIA! ¡LA GALLINA ROBA EL PAN AL PUEBLO! ¡FASCISTA!
A lo que los demás respondieron airados que era una usurera, que "la paz, el pan y la educación son para todos", que "el pueblo tiene sus derechos" y que era una "sanguijuela capitalista. Pintaron carteles y pancartas y marcharon protestando contra la gallina, gritando toda clase de improperios: ¡QUEREMOS NUESTROS DERECHOS! ¡INJUSTICIA! ¡LA GALLINA ROBA EL PAN AL PUEBLO! ¡FASCISTA!
Llamaron a un representante del gobierno, quien le dijo a la pobre gallina:
- Usted, gallina, no puede ser tan egoísta. Usted ganó pan de sobra y por eso tiene que pagar muchos impuestos.
- Pero yo gané ese pan con mi propio trabajo y sudor -se defendió la gallina- ¡Los otros no quisieron trabajar!
- Exactamente -dijo el funcionario del gobierno-. Esa es la ventaja de la libre iniciativa. Cualquier persona, en una empresa, puede ganar lo que quiera. Puede trabajar o no trabajar. Pero, de acuerdo con nuestra moderna legislación los trabajadores más productivos tienen que dividir el producto de su trabajo con los que no hacen nada.
Además de eso, existen el IVA, el IRPF, y otros impuestos. Todos ellos para garantizar la salud, la Educación y la Justicia de nuestro pueblo!
Ese día, la gallina repartió los cinco panes pero a partir de entonces los vecinos se preguntaban por qué la gallina nunca más sembró trigo, lo cosechó, hizo harina y horneó más pan.
Esta fábula debería ser distribuida y estudiada en todas las escuelas. Tal vez así, transcurridas una o dos generaciones, nos habremos dado cuenta de lo que le pasó a la pobre gallina.
21 de noviembre de 2010
¡Sé lo que estás pensando!
"Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña el texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la pequeña carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado ..."
Esta es la sinopsis que figura en el libro escrito por John Verdon y titulado "Sé lo que estás pensando".El protagonista del relato, el detective de policía retirado David Gurney, me parece muy de carne y hueso. Me recuerda al comisario Maigret, personaje creado por Georges Simenon. Gurney es un gran profesional que arrastra una vida personal llena de conflictos y aciertos, tiene sus traumas que sobrellevar y sus tentaciones que vencer.
La trama es muy buena, te atrapa desde el primer momento y se resuelve de manera consistente. No es para nada una novela de acción, excepto en la resolución final y durante escasos segundos (no quiero dar detalles), pero tiene mucho ritmo. Y no es nada previsible.
Los personajes secundarios están bien definidos y entran y salen de escena adecuadamente para dar la tensión precisa al hilo argumental del relato.
Aunque se trata de la opera prima de un escritor que no lo es de profesión, el libro se deja leer muy bien. No me gustan esas novelas que te describen meticulosamente una y otra vez las situaciones, los detalles, los caracteres. Se me viene a la memoria algún libro de Arturo Pérez-Reverte...
¡Bien por John Verdon! Estaré pendiente de sus posibles futuras obras.
19 de noviembre de 2010
¡Jefes!
Esta pequeña anécdota la escuché hace tiempo y me parece muy reveladora de ciertas actitudes y aptitudes de algunas personas. (Donde, más adelante, se indica la profesión informático podemos imaginarnos otras muchas; que cada uno se aplique el cuento. Lo que importa es el trasfondo de la historia)
Un individuo volaba en globo, cuando de pronto se percata de que estaba perdido; maniobra y desciende un poco. Entonces divisa a un hombre en la calle y le grita:
-"Disculpe, ¿podría usted ayudarme?. Prometí a un amigo que me encontraría con él a las dos, llevo media hora de retraso y no se dónde estoy..."
-"Claro que puedo ayudarle. Usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos 30 metros de altura entre los 40 y los 42 grados de latitud Norte, y entre los 58 y los 60 grados de longitud Oeste".
- "¿Es Ud. informático?", pregunta el del globo.
- "Sí, señor, lo soy. ¿Cómo lo supo?"
- "Porque todo lo que Ud. me ha dicho es "técnicamente" correcto, pero "prácticamente" inútil. Aún no se que hacer con la información que me ha dado y continúo perdido".
- "Y Ud. debe ser un Jefe, ¿verdad...?", contesta el informático.
- "En efecto, lo soy. Pero, ¿cómo lo supo?"
- "Muy fácil: no sabe ni donde está, ni adonde va... Hizo una promesa que no tiene ni idea de como cumplir y espera que ahora otro le resuelva el problema. De hecho, está exactamente en la misma situación en que se hallaba antes de encontrarnos... pero ahora, por algún extraño motivo, resulta que... ¡la culpa es mía!".
Un individuo volaba en globo, cuando de pronto se percata de que estaba perdido; maniobra y desciende un poco. Entonces divisa a un hombre en la calle y le grita:
-"Disculpe, ¿podría usted ayudarme?. Prometí a un amigo que me encontraría con él a las dos, llevo media hora de retraso y no se dónde estoy..."
-"Claro que puedo ayudarle. Usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos 30 metros de altura entre los 40 y los 42 grados de latitud Norte, y entre los 58 y los 60 grados de longitud Oeste".
- "¿Es Ud. informático?", pregunta el del globo.
- "Sí, señor, lo soy. ¿Cómo lo supo?"
- "Porque todo lo que Ud. me ha dicho es "técnicamente" correcto, pero "prácticamente" inútil. Aún no se que hacer con la información que me ha dado y continúo perdido".
- "Y Ud. debe ser un Jefe, ¿verdad...?", contesta el informático.
- "En efecto, lo soy. Pero, ¿cómo lo supo?"
- "Muy fácil: no sabe ni donde está, ni adonde va... Hizo una promesa que no tiene ni idea de como cumplir y espera que ahora otro le resuelva el problema. De hecho, está exactamente en la misma situación en que se hallaba antes de encontrarnos... pero ahora, por algún extraño motivo, resulta que... ¡la culpa es mía!".
16 de noviembre de 2010
Una buena película (II)
Ya he hablado antes de la que considero mi "primera regla" para saber si una película es buena. Pero existe un corolario previo a toda regla ulterior y es que una película debe entretener, hacerte disfrutar, reír o llorar. Debe, aunque suene cursi decirlo, tocarte el alma. Y eso no quiere decir que te plantee grandes dilemas morales o existenciales.
A mi manera lo expresaría diciendo que son esas películas que aunque las veas por segunda o tercera vez las disfrutas igual o más que en el primer visionado. Y pueden que sean simples cintas de serie B o "palomiteras", como algunos puedan llamarlas.
Hace unos días repusieron en televisión "El primer caballero", en la que Sean Connery interpreta al Rey Arturo. Narra una visión algo particular de Camelot y los amores de Sir Lancelot y Lady Ginevra. Los buenos son buenos, muy buenos, y los malos rematadamente malos. La historia es lineal y previsible y las actuaciones no son nada del otro mundo pero el conjunto es una preciosa historia de amor, perdón, valor y nobleza todo ello aderezado de imágenes y escenografía, de cartón piedra, pero entrañables.
Creo que es la tercera o cuarta vez que veo la película, esta vez en compañía de mi hija, que la disfrutó de principio a fin, y no me cabe la menor duda de que volveré a verla otra vez, si surge la oportunidad.
15 de noviembre de 2010
El aprendizaje de la serenidad
El aprendizaje de la serenidad, editado por Ediciones San Pablo, y escrito por Rafael Navarrete, sacerdote Jesuita que se dedica a temas de pastoral de la familia y matrimonio, es un libro que en sus once capítulos aborda temas como la felicidad, la meditación, el sufrimiento o la depresión desde una perspectiva de no creyentes; lo mismo te habla de Buda que de Jesús.
Nada más comenzar encuentras párrafos como el siguiente:
"El hombre feliz comprende que la vida tiene sentido. Por unos momentos la vida deja de pesarnos y se vuelve leve, como si alguien hubiera tomado sobre sus hombros nuestra carga."
...y más adelante:
"No confundas la palabra serenidad con una relajación meramente muscular; no se trata sólo de aflojar los músculos cuando están tensos. El hombre moderno suele sentirse cansado y, cuando oye la palabra serenidad, sueña con unos momentos de relajación que todo lo calma. No se trata de dejarse ir, sino de transparentar. Serenidad es lo mismo que transparencia, apertura, dejar que se haga presente lo que somos y vivir gozosamente en esa conciencia. La serenidad no es lo mismo que la relajación, pero ¡sólo desde la serenidad podemos vivir relajados!"
En unas pocas páginas finales que denomina Epílogo para creyentes cita a San Juan de la Cruz quien define el lugar definitivo de la gran serenidad
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
¡Qué buen libro!
27 de mayo de 2010
No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola
Esta es una cita del Dr. Adrian Rogers, pastor protestante (1931-2005) que me facilita mi amigo José María.
“Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, mi querido amigo, es el fin de cualquier nación.
No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.
“Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, mi querido amigo, es el fin de cualquier nación.
No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.
26 de mayo de 2010
Deudas y burros
Mi amigo Quico me envia por email este informe que circula por la red...
DEUDAS y BURROS
Se solicitó a un prestigioso asesor financiero que explicara esta crisis de una forma sencilla, para que la gente de a pie entienda sus causas.
Este fue su relato:
Un señor se dirigió a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran.
Buena parte de la población le vendió sus animales.
Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada burrito, y otro tanto de la población vendió los suyos. Y a continuación ofreció 300 euros y el resto de la gente vendió los últimos burros. Al ver que no había más animales, ofreció 500 euros por cada burrito, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.
Al día siguiente mandó a su ayudante con los burros que compró a la misma aldea para que ofreciera los burros a 400 euros cada uno.
Ante la posible ganancia a la semana siguiente, todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros, y quien no tenía el dinero lo pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca.Como era de esperar, este ayudante desapareció, igual que el señor, y nunca más aparecieron.
Resultado: La aldea quedó llena de burros y endeudados.
Hasta aquí lo que contó el asesor. Veamos lo que pasó después:
Los que habían pedido prestado, al no vender los burros, no pudieron pagar el préstamo y quienes habían prestado dinero se quejaron al ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; entonces no podrían seguir prestando y se arruinaría todo el pueblo.
Para que los prestamistas no se arruinaran, el Alcalde, en vez de dar dinero a la gente del pueblo para pagar las deudas, se lo dio a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada gran parte del dinero, sin embargo, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado.
El Alcalde dilapidó el presupuesto del Ayuntamiento, el cual quedó también endeudado. Entonces pide dinero a otros ayuntamientos; pero estos le dicen que no pueden ayudarle porque, como está en la ruina, no podrán cobrar después lo que le presten.
El resultado:
- Los listos del principio, forrados.
- Los prestamistas, con sus ganancias resueltas y un montón de gente a la que seguirán cobrando lo que les prestaron más los intereses, incluso adueñándose de los ya devaluados burros con los que nunca llegarán a cubrir toda la deuda.
- Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida.
- El Ayuntamiento igualmente arruinado.
Resultado ¿final?:
Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo, el Ayuntamiento bajó el sueldo a sus funcionarios.
24 de mayo de 2010
Fiel reflejo
Jonathan visita la consulta del doctor desde que un día se sorprendió hablando consigo mismo.
- Ello no significa ninguna alteración patológica grave – le había dicho el doctor.
Sin embargo Jonathan presentía que su mente se deterioraba por momentos. Eran sucedidos sin importancia que analizados en su conjunto denotaban un gran deterioro mental. Temía un desenlace fatal: que un buen día dejará de sentirse a si mismo, que su vida continuara siendo vivida por un extraño.
Las visitas al doctor le permitían un cierto reforzamiento de sus lazos con la realidad. Después de algunos meses tuvo una buena noticia en su sesión de terapia.
- Esta semana ha progresado notablemente Jonathan –le comunicó el doctor–. Le sugiero que continúe por este camino.
- Si –respondió Jonathan, mientras la imagen del doctor se desvanecia al desviar él su mirada del espejo.
- Ello no significa ninguna alteración patológica grave – le había dicho el doctor.
Sin embargo Jonathan presentía que su mente se deterioraba por momentos. Eran sucedidos sin importancia que analizados en su conjunto denotaban un gran deterioro mental. Temía un desenlace fatal: que un buen día dejará de sentirse a si mismo, que su vida continuara siendo vivida por un extraño.
Las visitas al doctor le permitían un cierto reforzamiento de sus lazos con la realidad. Después de algunos meses tuvo una buena noticia en su sesión de terapia.
- Esta semana ha progresado notablemente Jonathan –le comunicó el doctor–. Le sugiero que continúe por este camino.
- Si –respondió Jonathan, mientras la imagen del doctor se desvanecia al desviar él su mirada del espejo.
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