Una vez más voy a aprovechar una idea que mi amigo César expresa magistralmente cuando dice "No dejes un rastro fácil de seguir, permite el esfuerzo a quien se empeñe en seguir tus pasos" para, en clave de cine y como pequeño homenaje al gran Alfred Hitchcock, hacer un pequeño comentario.
Considero que una buena película debe seguir el consejo de esta frase, permitiendo al espectador utilizar su imaginación y dotes de observación como parte integrante del relato. El autor que es capaz de no decirlo todo con el fin de que el destinatario de su obra perciba aquello que está escondido, aquello que se deja ver apenas, dota a su creación de un valor muy especial.
Hitchcock dominaba este arte de una manera muy especial, utilizando elementos narrativos que hacen al espectador cómplice de la trama y creando un clima de suspense creciente. Al contrario de los relatos de misterio o intriga, en los que el espectador ignora el desenlace final, Hitchcock permite que conozcamos lo que está ocurriendo y lo que va a suceder, mientras que los protagonistas del film permanecen ignorantes de su suerte. Y logra con esto que nos involucremos en el relato de manera muy sutil y efectiva, reescribiendo en nuestra percepción, una y otra vez, un guión que gustosamente modificaríamos a cada momento para solucionar la trama a nuestra manera.
30 de diciembre de 2010
27 de diciembre de 2010
Ben-Hur
Ben-Hur es la primera película que recibió 11 premios oscar, récord que ostentó durante casi 40 años hasta que fue igualada por Titanic (James Cameron, 1997) y El retorno del Rey (Peter Jackson, 2003).
Cuenta la historia de Judá Ben-Hur (interpretado por Charlton Heston), un rico príncipe judío que gozaba de una buena posición social en los primeros años del siglo I en Palestina a donde llegan nuevas tropas romanas al mando del tribuno Messala, quien se crió en la región y fue amigo de Judá. Éste ve una oportunidad de mejorar la suerte de su pueblo pero Messala pretende servirse de su amigo para que delaté a los enemigos de Roma. La relación entre ambos se deteriora y un desafortunado accidente, en el que se ve involucrado el gobernador romano, sirve a Messala de pretexto para arrestar a Judá, enviarlo a galeras y encarcelar a su madre y a su hermana.
Cuando los condenados a galeras, entre los que se encuentra Judá, hacen un alto en el camino para que los soldados romanos y sus caballos sacien su sed, los lugareños se apresuran a socorrer a los condenados pero los soldados romanos no permiten que den de beber a Judá. Parece que tienen ordenes especiales para él. De entre la penumbra de un taller de carpintería sale la figura de un hombre que ofrece el agua deseada y su consuelo a Judá, quien tras apagar la sed eleva su mirada agradecida hacia su benefactor. Es en ese momento cuando vemos reflejado en esa mirada de Judá Ben-Hur el rostro de Jesús.
Años después, Judá vuelve a Palestina como hijo adoptivo del cónsul de Roma Quinto Arrio, a quien salvó la vida en el fragor de la batalla cuando llevaba años de esclavitud encadenado a un remo en la flota romana. Judá ha destacado en las carreras de cuadrigas y reta a Messala en la pista de carreras. Messala, a pesar de sus malas artes no logra vencer a Judá y termina herido de muerte tras ser arrollado por los caballos de una de las cuadrigas.
Judá encuentra a su madre y hermana en unas cuevas donde se esconden: han contraído la lepra en las mazmorras de la prisión romana. En el camino de vuelta a casa contemplan cómo los soldados romanos conducen a tres condenados a muerte de cruz. Judá cree reconocer a uno de ellos y logra acercarle un poco de agua para mitigar su sufrimiento recordando el rostro de quien le auxilió años atrás, el rostro de Jesús.
Judá vuelve a su casa mientras los soldados romanos crucifican a los condenados. Con el último aliento de Jesús se obra el milagro y la madre y la hermana de Judá quedan curadas de su enfermedad a la par que Judá recupera la serenidad perdida por los muchos años de exilio y penalidades.
Durante la película se ve la figura de Jesús de espaldas o parcialmente, nunca su rostro. Pero éste queda reflejado en la mirada de Judá, en la de su familia, en la del centurión romano que le negaba el agua a los presos y en la de tantos otros que le ven pasar camino del calvario.
Cuenta la historia de Judá Ben-Hur (interpretado por Charlton Heston), un rico príncipe judío que gozaba de una buena posición social en los primeros años del siglo I en Palestina a donde llegan nuevas tropas romanas al mando del tribuno Messala, quien se crió en la región y fue amigo de Judá. Éste ve una oportunidad de mejorar la suerte de su pueblo pero Messala pretende servirse de su amigo para que delaté a los enemigos de Roma. La relación entre ambos se deteriora y un desafortunado accidente, en el que se ve involucrado el gobernador romano, sirve a Messala de pretexto para arrestar a Judá, enviarlo a galeras y encarcelar a su madre y a su hermana.
Cuando los condenados a galeras, entre los que se encuentra Judá, hacen un alto en el camino para que los soldados romanos y sus caballos sacien su sed, los lugareños se apresuran a socorrer a los condenados pero los soldados romanos no permiten que den de beber a Judá. Parece que tienen ordenes especiales para él. De entre la penumbra de un taller de carpintería sale la figura de un hombre que ofrece el agua deseada y su consuelo a Judá, quien tras apagar la sed eleva su mirada agradecida hacia su benefactor. Es en ese momento cuando vemos reflejado en esa mirada de Judá Ben-Hur el rostro de Jesús.
Años después, Judá vuelve a Palestina como hijo adoptivo del cónsul de Roma Quinto Arrio, a quien salvó la vida en el fragor de la batalla cuando llevaba años de esclavitud encadenado a un remo en la flota romana. Judá ha destacado en las carreras de cuadrigas y reta a Messala en la pista de carreras. Messala, a pesar de sus malas artes no logra vencer a Judá y termina herido de muerte tras ser arrollado por los caballos de una de las cuadrigas.
Judá encuentra a su madre y hermana en unas cuevas donde se esconden: han contraído la lepra en las mazmorras de la prisión romana. En el camino de vuelta a casa contemplan cómo los soldados romanos conducen a tres condenados a muerte de cruz. Judá cree reconocer a uno de ellos y logra acercarle un poco de agua para mitigar su sufrimiento recordando el rostro de quien le auxilió años atrás, el rostro de Jesús.
Judá vuelve a su casa mientras los soldados romanos crucifican a los condenados. Con el último aliento de Jesús se obra el milagro y la madre y la hermana de Judá quedan curadas de su enfermedad a la par que Judá recupera la serenidad perdida por los muchos años de exilio y penalidades.
Durante la película se ve la figura de Jesús de espaldas o parcialmente, nunca su rostro. Pero éste queda reflejado en la mirada de Judá, en la de su familia, en la del centurión romano que le negaba el agua a los presos y en la de tantos otros que le ven pasar camino del calvario.
23 de diciembre de 2010
¡Feliz Navidad!
"En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él».
Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido."
Del evangelio de San Lucas, capítulo 2, 1-20
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él».
Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido."
Del evangelio de San Lucas, capítulo 2, 1-20
20 de diciembre de 2010
Dime cuántos libros lees y te diré quien eres
He tomado prestada esta frase que mi amigo César publica en su muro de Facebook pues me parece de lo más provocativa desde un punto de vista literario. Quisiera hacer algunas puntualizaciones, a modo de micro ensayo, sobre lo que entiendo que hay detrás de estas palabras.
Para ello me gustaría reescribir la frase, remedando las famosas preguntas: qué, dónde, cuándo, cómo y por qué. Vamos a ello ...
Dime qué libros lees y te diré quien eres. La mera cantidad puede no ser definitoria de la calidad o cualidad del lector. ¿Se considera lectura la prensa diaria? ¿Se considera lectura la prensa deportiva? ¿Se considera lectura la revista del corazón? Siendo honestos habría que decir que sí. Más entreveo en la frase analizada que son otros tipos de escritos los que incrementan el contador.
Están también los superventas. Literatura que adquirimos y devoramos porque figuran en la lista de los 10 más vendidos. Yo soy el primero que en el verano de 2009 leí de un tirón, en poco más de 15 días, la trilogía Milenium de Stieg Larsson, auténtico fenómeno a nivel mundial. Más ... ¿qué me aportó como persona sensible y racional la lectura de dicha trilogía? Que cada quien responda esta pregunta.
Evidentemente no hay reglas fijas. Hay muchos superventas excepcionables. Se me ocurre ahora el caso de "Los pilares de la tierra", de Ken Follet. Superventas donde los haya, que además de entretener me ofrece una visión muy particular y detallada del modo de vida y costumbres en la edad media, modificando y enriqueciendo mi conocimiento previo sobre el tema. Por cierto que tengo pendientes dos títulos de éste autor: "Un mundo sin fin" y "La caída de los gigantes"; que espero sean también de interés.
Tenemos, por último y a riesgo de resultar pesado, los libros que en principio podríamos llamar raros o frikis, literatura para iniciados mal entendida por el resto de las personas. Aquí hay de todo. Por un lado esta el tema que trata sobre vampiro que conoce a chica, se enamora de la la chica y la defiende del hombre lobo malo. Es literatura fantástica, pero de consumo. Y por otro lado están libros de temática fantástica que son auténticas obras maestras que además de entretener los sentidos entretejen los hilos del alma por cuanto subyace en ellas un pensamiento hondo y cabal. No me cuesta nada citar, por ejemplo, la obra de Tolkien "El Señor de los anillos".
Dime dónde lees libros y te diré quien eres. Puede parecer que no, pero también es de interés analizar este interrogante. Hay quien sólo lee en la cama antes de dormirse, o mientras se duerme; y los hay que sólo leen en la playa, en vacaciones, para justificar o mitigar horas de espera incomprensible bajo la sombrilla. Por el contrario los que, en su afán de lectura y falta de tiempo, aprovechan cualquier momento para leer están ejerciendo una actitud positiva ante la lectura. ¿Por qué no aprovechar un trayecto en el tren o la espera en la consulta del dentista?
Aunque considero que la lectura tranquila, pausada y absorbente de un libro merece y requiere de una tranquilidad que bien podemos encontrar en un buen sillón en el salón de casa; o quizás bajo un árbol en el jardín. El dónde es más una cuestión de actitud que de lugar.
Dime cuándo lees libros y te diré quien eres. ¡Muy importante! ¿Es la lectura una actividad que realizamos cuando estudiamos? ¿Cuándo estamos de vacaciones? ¿Cuándo estamos aburridos? O más bien forma parte de una decisión planificada que nos lleva a elegir, seleccionar y leer con frecuencia.
Como decía aquella campaña televisiva de hace años: "Un libro al año no hace daño, pero es costumbre más sana un libro cada semana". Aunque tampoco ésto se debe convertir en un planteamiento rígido para leer mientras más mejor. Dependiendo de qué casos, es posible leer un libro en un día o necesitar meses para aprovechar a fondo su contenido.
Dime cómo lees libros y te diré quien eres. Muy relacionado con el cuándo. Hay que disfrutar y aprovechar la lectura. Muchos libros requieren una dedicación lenta y pausada, para que dejen el poso debido. Como no tengo memoria fotográfica, el libro que no es de mero entretenimiento, me cuesta trabajo leerlo. Tengo que ir desgranando, una por una, sus páginas, meditando sus contenidos, releyendo...
En este aspecto algo que me parece vital es el sentido de la crítica. No todo lo que está escrito es cierto. Nos tenemos que enfrentar al libro como amigo pero con todos los sentidos en guardia pues la mentira y la verdad a medias acechan por doquier. Es fundamental razonar, comparar y consultar ante las dudas, pues de lo contrario lo que leemos en vez de enriquecernos nos confunde.
Dime por qué lees libros y te diré quien eres. Es otra cuestión importante. Hay quien sólo ha leído uno o más libros porque se lo exigen sus estudios o profesión. Nos referimos a libros de texto o técnicos, especializados y necesarios para el desarrollo de un trabajo. ¿Sirven estos libros para la cuenta? Evidentemente sí, pero debemos ir más allá. Existen multitud de motivos que nos acercan a la lectura: curiosidad, placer, formación, ayuda, ... en definitiva el acceso a conocimientos que nos hagan mejores personas.
Desde estas consideraciones, la frase dime cuántos libros lees y te diré quien eres alcanza para mi un nuevo sentido.
Para ello me gustaría reescribir la frase, remedando las famosas preguntas: qué, dónde, cuándo, cómo y por qué. Vamos a ello ...
Dime qué libros lees y te diré quien eres. La mera cantidad puede no ser definitoria de la calidad o cualidad del lector. ¿Se considera lectura la prensa diaria? ¿Se considera lectura la prensa deportiva? ¿Se considera lectura la revista del corazón? Siendo honestos habría que decir que sí. Más entreveo en la frase analizada que son otros tipos de escritos los que incrementan el contador.
Están también los superventas. Literatura que adquirimos y devoramos porque figuran en la lista de los 10 más vendidos. Yo soy el primero que en el verano de 2009 leí de un tirón, en poco más de 15 días, la trilogía Milenium de Stieg Larsson, auténtico fenómeno a nivel mundial. Más ... ¿qué me aportó como persona sensible y racional la lectura de dicha trilogía? Que cada quien responda esta pregunta.
Evidentemente no hay reglas fijas. Hay muchos superventas excepcionables. Se me ocurre ahora el caso de "Los pilares de la tierra", de Ken Follet. Superventas donde los haya, que además de entretener me ofrece una visión muy particular y detallada del modo de vida y costumbres en la edad media, modificando y enriqueciendo mi conocimiento previo sobre el tema. Por cierto que tengo pendientes dos títulos de éste autor: "Un mundo sin fin" y "La caída de los gigantes"; que espero sean también de interés.
Tenemos, por último y a riesgo de resultar pesado, los libros que en principio podríamos llamar raros o frikis, literatura para iniciados mal entendida por el resto de las personas. Aquí hay de todo. Por un lado esta el tema que trata sobre vampiro que conoce a chica, se enamora de la la chica y la defiende del hombre lobo malo. Es literatura fantástica, pero de consumo. Y por otro lado están libros de temática fantástica que son auténticas obras maestras que además de entretener los sentidos entretejen los hilos del alma por cuanto subyace en ellas un pensamiento hondo y cabal. No me cuesta nada citar, por ejemplo, la obra de Tolkien "El Señor de los anillos".
Dime dónde lees libros y te diré quien eres. Puede parecer que no, pero también es de interés analizar este interrogante. Hay quien sólo lee en la cama antes de dormirse, o mientras se duerme; y los hay que sólo leen en la playa, en vacaciones, para justificar o mitigar horas de espera incomprensible bajo la sombrilla. Por el contrario los que, en su afán de lectura y falta de tiempo, aprovechan cualquier momento para leer están ejerciendo una actitud positiva ante la lectura. ¿Por qué no aprovechar un trayecto en el tren o la espera en la consulta del dentista?
Aunque considero que la lectura tranquila, pausada y absorbente de un libro merece y requiere de una tranquilidad que bien podemos encontrar en un buen sillón en el salón de casa; o quizás bajo un árbol en el jardín. El dónde es más una cuestión de actitud que de lugar.
Dime cuándo lees libros y te diré quien eres. ¡Muy importante! ¿Es la lectura una actividad que realizamos cuando estudiamos? ¿Cuándo estamos de vacaciones? ¿Cuándo estamos aburridos? O más bien forma parte de una decisión planificada que nos lleva a elegir, seleccionar y leer con frecuencia.
Como decía aquella campaña televisiva de hace años: "Un libro al año no hace daño, pero es costumbre más sana un libro cada semana". Aunque tampoco ésto se debe convertir en un planteamiento rígido para leer mientras más mejor. Dependiendo de qué casos, es posible leer un libro en un día o necesitar meses para aprovechar a fondo su contenido.
Dime cómo lees libros y te diré quien eres. Muy relacionado con el cuándo. Hay que disfrutar y aprovechar la lectura. Muchos libros requieren una dedicación lenta y pausada, para que dejen el poso debido. Como no tengo memoria fotográfica, el libro que no es de mero entretenimiento, me cuesta trabajo leerlo. Tengo que ir desgranando, una por una, sus páginas, meditando sus contenidos, releyendo...
En este aspecto algo que me parece vital es el sentido de la crítica. No todo lo que está escrito es cierto. Nos tenemos que enfrentar al libro como amigo pero con todos los sentidos en guardia pues la mentira y la verdad a medias acechan por doquier. Es fundamental razonar, comparar y consultar ante las dudas, pues de lo contrario lo que leemos en vez de enriquecernos nos confunde.
Dime por qué lees libros y te diré quien eres. Es otra cuestión importante. Hay quien sólo ha leído uno o más libros porque se lo exigen sus estudios o profesión. Nos referimos a libros de texto o técnicos, especializados y necesarios para el desarrollo de un trabajo. ¿Sirven estos libros para la cuenta? Evidentemente sí, pero debemos ir más allá. Existen multitud de motivos que nos acercan a la lectura: curiosidad, placer, formación, ayuda, ... en definitiva el acceso a conocimientos que nos hagan mejores personas.
Desde estas consideraciones, la frase dime cuántos libros lees y te diré quien eres alcanza para mi un nuevo sentido.
17 de diciembre de 2010
Drama y comedia
El pasado miércoles falleció, a los 88 años de edad, Blake Edwards, guionista, productor y director de maravillosas películas, comedias y dramas, la vida misma. Estuvo casado, desde 1969, con Julie Andrews.
Recuerdo alguna de sus películas ...
Operación Pacífico (1959). Magnífica película de submarinos protagonizada por Cary Grant, capitán del submarino, y Tony Curtis, especialista en conseguirlo todo. ¿Quién no recuerda a ese submarino pintado de rosa intentando escapar de la armada japonesa?
Desayuno con diamantes (1961). Estupenda comedia protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard (sí, Hannibal de El Equipo A) en la que nos cuenta la vida de una joven neoyorquina en busca de marido rico y su relación con un joven escritor. Inolvidable la banda sonora de Henry Manccini y la canción Moon River (ganadoras ambas del oscar en 1961). Inolvidable asimismo el vecino japones cascarrabias interpretado por un irreconocible Mickey Rooney.
Días de vino y rosas (1962). Estremecedor relato en torno al problemático mundo del alcoholismo con unas interpretaciones desgarradoras de Jack Lemmon y Lee Remick.
La Pantera Rosa (1963). Hilarante y absurda actuación del inspector Clouseau (Peter Sellers) en el caso del robo de un famoso diamante. Inolvidable la música de Henry Manccini, una vez más. Esta película fue la primera de una serie basada en los mismos personajes y, asimismo, origen del famoso show de dibujos animados de "La pantera rosa".
El guateque (1968). De lo que acontece a un mediocre actor hindú (Peter Sellers, de nuevo) que es invitado por equivocación a una fiesta de alto copete en Hollywood. Una inacabable cadena de accidentes y absurdas situaciones que parecen perseguir al protagonista.
¿Victor o Victoria? (1982). Estupenda comedia protagonizada por Julie Andrews, Robert Preston y James Garner. Cuenta la historia de una joven cantante en paro, en el París de los años 30, que para poder trabajar se disfraza de hombre quien a su vez interpreta el papel de una mujer en el escenario, ¡cosechando un enorme éxito!
Recuerdo alguna de sus películas ...
Operación Pacífico (1959). Magnífica película de submarinos protagonizada por Cary Grant, capitán del submarino, y Tony Curtis, especialista en conseguirlo todo. ¿Quién no recuerda a ese submarino pintado de rosa intentando escapar de la armada japonesa?
Desayuno con diamantes (1961). Estupenda comedia protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard (sí, Hannibal de El Equipo A) en la que nos cuenta la vida de una joven neoyorquina en busca de marido rico y su relación con un joven escritor. Inolvidable la banda sonora de Henry Manccini y la canción Moon River (ganadoras ambas del oscar en 1961). Inolvidable asimismo el vecino japones cascarrabias interpretado por un irreconocible Mickey Rooney.
Días de vino y rosas (1962). Estremecedor relato en torno al problemático mundo del alcoholismo con unas interpretaciones desgarradoras de Jack Lemmon y Lee Remick.
La Pantera Rosa (1963). Hilarante y absurda actuación del inspector Clouseau (Peter Sellers) en el caso del robo de un famoso diamante. Inolvidable la música de Henry Manccini, una vez más. Esta película fue la primera de una serie basada en los mismos personajes y, asimismo, origen del famoso show de dibujos animados de "La pantera rosa".
El guateque (1968). De lo que acontece a un mediocre actor hindú (Peter Sellers, de nuevo) que es invitado por equivocación a una fiesta de alto copete en Hollywood. Una inacabable cadena de accidentes y absurdas situaciones que parecen perseguir al protagonista.
¿Victor o Victoria? (1982). Estupenda comedia protagonizada por Julie Andrews, Robert Preston y James Garner. Cuenta la historia de una joven cantante en paro, en el París de los años 30, que para poder trabajar se disfraza de hombre quien a su vez interpreta el papel de una mujer en el escenario, ¡cosechando un enorme éxito!
16 de diciembre de 2010
Las aventuras del Capitan Horatio Hornblower
Mis colecciones de libros favoritas.
Esta es una serie de libros del escritor británico Cecil Scott Forester que narra la vida y aventuras de Horatio Hornblower y su carrera en la marina de guerra británica de principios del siglo XIX, desde los años de guadiamarina hasta sus aventuras finales como Lord Hornblower.
Aunque para mí siempre será el capitán Hornblower pues el primero de los libros que leí fue "Hornblower contra el Natividad" y en esa aventura ostentaba el cargo de capitán de la HMS "Lidia", una fragata de 36 cañones. Es además esta aventura el origen de gran parte del guión de la película "El hidalgo de los mares", protagonizada por Gregory Peck y Virgina Mayo, clásico del cine de batallas marítimas, sin los efectos especiales de hoy en día pero muy entretenida.
Hornblower es un personaje taciturno y tímido, muy dotado para su trabajo aunque en permanente duda interior sobre su capacidad. Está obsesionado por el fracaso en las misiones que el Almirantazgo le asigna, mas siempre sale victorioso de ellas. Sus subordinados le admiran y respetan aunque las condiciones de vida en un barco de guerra de la época, en los que la tripulación estaba formada en su mayor parte por delincuentes que elegían un período de servicio en alta mar antes que la cárcel, suponían un continuo riesgo de amotinamiento. Muestra un valor y arrojo poco común cuando las circunstancias lo exigen, pero en presencia de una dama es incapaz de articular una palabra detrás de otra.
Las aventuras que vive Hornblower, a caballo entre las circunstancias históricas de una época que vivía las guerras Napoleónicas y la ficción sirven de excusa para un retrato minucioso de los personajes y las condiciones de vida en un navío de guerra en esos años. Personalmente las prefiero a las novelas del capitán Jack Aubrey escritas por Patrick O'Brian.
Las serie ha sido publicada en castellano por Edhasa entre 1997 y 2003 y está compuesta por las siguientes novelas:
Esta es una serie de libros del escritor británico Cecil Scott Forester que narra la vida y aventuras de Horatio Hornblower y su carrera en la marina de guerra británica de principios del siglo XIX, desde los años de guadiamarina hasta sus aventuras finales como Lord Hornblower.
Aunque para mí siempre será el capitán Hornblower pues el primero de los libros que leí fue "Hornblower contra el Natividad" y en esa aventura ostentaba el cargo de capitán de la HMS "Lidia", una fragata de 36 cañones. Es además esta aventura el origen de gran parte del guión de la película "El hidalgo de los mares", protagonizada por Gregory Peck y Virgina Mayo, clásico del cine de batallas marítimas, sin los efectos especiales de hoy en día pero muy entretenida.Hornblower es un personaje taciturno y tímido, muy dotado para su trabajo aunque en permanente duda interior sobre su capacidad. Está obsesionado por el fracaso en las misiones que el Almirantazgo le asigna, mas siempre sale victorioso de ellas. Sus subordinados le admiran y respetan aunque las condiciones de vida en un barco de guerra de la época, en los que la tripulación estaba formada en su mayor parte por delincuentes que elegían un período de servicio en alta mar antes que la cárcel, suponían un continuo riesgo de amotinamiento. Muestra un valor y arrojo poco común cuando las circunstancias lo exigen, pero en presencia de una dama es incapaz de articular una palabra detrás de otra.
Las aventuras que vive Hornblower, a caballo entre las circunstancias históricas de una época que vivía las guerras Napoleónicas y la ficción sirven de excusa para un retrato minucioso de los personajes y las condiciones de vida en un navío de guerra en esos años. Personalmente las prefiero a las novelas del capitán Jack Aubrey escritas por Patrick O'Brian.
Las serie ha sido publicada en castellano por Edhasa entre 1997 y 2003 y está compuesta por las siguientes novelas:
- El Guardiamarina Hornblower
- El Teniente de Navío Hornblower
- Hornblower y el Hotsput
- Hornblower y la Atropos
- Hornblower contra el Natividad
- Hornblower en España
- Banderas al Viento
- El comodoro Hornblower
- Lord Hornblower
- Hornblower en las Indias Occidentales
11 de diciembre de 2010
Una persona buena
Me gusta apreciar los matices que hay entre las frases "una buena persona" y "una persona buena". En el primer caso, entiendo, estamos alabando al destinatario de la frase por cualidades concernientes a su carácter y presencia, cualidades que se detectan a la primera: alegría, simpatía, honradez, generosidad y otras muchas. En el segundo caso nos estamos refiriendo a cualidades arraigadas más profundamente en el corazón y la voluntad, que posiblemente sean las mismas, pero que surgen de un convencimiento interior más profundo.
Me acuerdo ahora de la película ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946) que nos cuenta la historia de George Bailey, interpretado por James Stewart. George es "una persona buena" que durante toda su vida ha sufrido una serie de contrariedades y sufrimientos por ayudar a los demás, por hacer lo que el consideraba correcto. Todos los proyectos que tenía se han visto pospuestos una y otra vez por circunstancias ajenas y su vida se le ha escapado de las manos. No vamos a contar ahora una trama de sobras conocida (quien no haya visto la película no tiene excusa) pero lo cierto es que al final de una cadena de acontecimientos desafortunados George, desesperado, arruinado y con un pie en la cárcel, piensa que la única solución es suicidarse tirándose al río desde un puente para que su familia cobre el seguro de vida y evite la bancarrota.
Es en ese momento cuando aparece Clarence, un ángel de la guarda de segunda categoría y sin alas, personificado en la figura de un anciano torpe y bonachón. Ante la desesperación de George, Clarence le muestra cómo hubiera sido la vida de todos aquellos a los que ha ayudado si él no hubiera existido y comprueba la cantidad de tragedias y sufrimientos que ha evitado. George reconsidera la opción de suicidio y vuelve junto a su familia a tiempo de ver a sus amigos, esos a los que socorrió en algún momento, unidos en torno a él y dispuestos a ayudarle. El final de la película es muy feliz y termina con el detalle de una campanilla del árbol de navidad que suena, señal de que Clarence ha conseguido sus alas.
Se me ocurre pensar que una "persona buena", por ejemplo George Bailey, seguramente habrá querido en más de una ocasión pegar un puñetazo encima de la mesa, plantarse y decir "hasta aquí hemos llegado". Pero su sentido intimo y profundo de lo que está bien hecho, de lo que es correcto, le da fuerzas para seguir adelante. Y se me ocurre pensar también que "una buena persona" quizás sí hubiera llegado a dar ese puñetazo encima de la mesa.
Me acuerdo ahora de la película ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946) que nos cuenta la historia de George Bailey, interpretado por James Stewart. George es "una persona buena" que durante toda su vida ha sufrido una serie de contrariedades y sufrimientos por ayudar a los demás, por hacer lo que el consideraba correcto. Todos los proyectos que tenía se han visto pospuestos una y otra vez por circunstancias ajenas y su vida se le ha escapado de las manos. No vamos a contar ahora una trama de sobras conocida (quien no haya visto la película no tiene excusa) pero lo cierto es que al final de una cadena de acontecimientos desafortunados George, desesperado, arruinado y con un pie en la cárcel, piensa que la única solución es suicidarse tirándose al río desde un puente para que su familia cobre el seguro de vida y evite la bancarrota.
Es en ese momento cuando aparece Clarence, un ángel de la guarda de segunda categoría y sin alas, personificado en la figura de un anciano torpe y bonachón. Ante la desesperación de George, Clarence le muestra cómo hubiera sido la vida de todos aquellos a los que ha ayudado si él no hubiera existido y comprueba la cantidad de tragedias y sufrimientos que ha evitado. George reconsidera la opción de suicidio y vuelve junto a su familia a tiempo de ver a sus amigos, esos a los que socorrió en algún momento, unidos en torno a él y dispuestos a ayudarle. El final de la película es muy feliz y termina con el detalle de una campanilla del árbol de navidad que suena, señal de que Clarence ha conseguido sus alas.
Se me ocurre pensar que una "persona buena", por ejemplo George Bailey, seguramente habrá querido en más de una ocasión pegar un puñetazo encima de la mesa, plantarse y decir "hasta aquí hemos llegado". Pero su sentido intimo y profundo de lo que está bien hecho, de lo que es correcto, le da fuerzas para seguir adelante. Y se me ocurre pensar también que "una buena persona" quizás sí hubiera llegado a dar ese puñetazo encima de la mesa.
9 de diciembre de 2010
Las aventuras de Tony y Anita
Mis colecciones de libros favoritas.
Esta es una de las colecciones de cómics que más me gustaron en mi niñez y que, desde entonces, no he tenido ocasión de volver a leer.
En la década de los cincuenta apareció esta serie de aventuras de la mano del albaceteño Miguel Quesada, quien desde muy joven había iniciado una carrera como dibujante apoyado por su hermano Pedro en las tareas de guionista. ¡No todos los "tebeos" de la época eran de procedencia americana!
Estaba protagonizada por Tony y su inseparable amiga Anita. La pareja trabajaba en un circo, trapecista el primero y amazona la segunda, y se veían involucrados en aventuras en todas partes del mundo.
Analizada desde el recuerdo, la obra me parece bien construida, entretenida y dotada de una gran imaginación en cuanto a las situaciones, ambientación y personajes. Lo mismo luchaban contra los miembros de una misteriosa secta en la Pampa Argentina que desentrañaban algún misterio en las montañas nevadas del Nepal. Allá donde el circo instalaba su carpa surgía la aventura.
A cualquier niño de hoy en día les puede parecer mentira que unos tebeos con viñetas en blanco y negro (sólo las portadas aparecían en color) pudieran parecernos tan apasionantes en nuestra niñez. Esta colección cayó en mis manos a principios de los 70 y recuerdo que prefería, con frecuencia, releer las aventuras de Tony y Anita que ver la película de la "sesión de tarde" de los sábados en la televisión.
Esta es una de las colecciones de cómics que más me gustaron en mi niñez y que, desde entonces, no he tenido ocasión de volver a leer.
En la década de los cincuenta apareció esta serie de aventuras de la mano del albaceteño Miguel Quesada, quien desde muy joven había iniciado una carrera como dibujante apoyado por su hermano Pedro en las tareas de guionista. ¡No todos los "tebeos" de la época eran de procedencia americana!
Estaba protagonizada por Tony y su inseparable amiga Anita. La pareja trabajaba en un circo, trapecista el primero y amazona la segunda, y se veían involucrados en aventuras en todas partes del mundo.
Analizada desde el recuerdo, la obra me parece bien construida, entretenida y dotada de una gran imaginación en cuanto a las situaciones, ambientación y personajes. Lo mismo luchaban contra los miembros de una misteriosa secta en la Pampa Argentina que desentrañaban algún misterio en las montañas nevadas del Nepal. Allá donde el circo instalaba su carpa surgía la aventura.
A cualquier niño de hoy en día les puede parecer mentira que unos tebeos con viñetas en blanco y negro (sólo las portadas aparecían en color) pudieran parecernos tan apasionantes en nuestra niñez. Esta colección cayó en mis manos a principios de los 70 y recuerdo que prefería, con frecuencia, releer las aventuras de Tony y Anita que ver la película de la "sesión de tarde" de los sábados en la televisión.
4 de diciembre de 2010
Cuotas
La costilla de Adan (George Cukor, 1949) es una comedia que trata del caso de una una abogada que defiende a una mujer acusada de intentar asesinar a su marido, que presuntamente la ha engañado. La trama no resultaría nada especial de no ser por que el fiscal encargado del caso es el marido de la defensora. Y si a esto añadimos que la abogada y el fiscal son Katharine Hepburn y Spencer Tracy tenemos unos ingredientes explosivos en un guión magnífico.
Sin entrar en el detalle de los acontecimientos podemos decir que la abogada plantea la defensa en clave feminista y el fiscal consigue darle la vuelta a sus argumentos. ¡Inolvidable la escena de la pistola de chocolate! Recomiendo, a quien no la haya visto, que disfrute de la película.
Pero yo quiero hablar de un tema relacionado con el feminismo que últimamente está muy de moda: el de la cuotas. En esta España nuestra que nos toca vivir, no es políticamente correcto en ningún órgano directivo el no cumplir con la regla de las cuotas: que los cargos y puestos directivos estén repartidos al cincuenta por ciento entre ambos sexos.
Pienso que esta práctica es tremendamente injusta para las personas (hombres y mujeres). A la hora de ocupar un cargo que se designe al mejor preparado. Que resulta que los mejores preparados son más hombres que mujeres, es lo justo. Que son más las mujeres que los hombres, ¡magnífico! Pero no es de recibo que un puesto de responsabilidad sea ocupado por alguien (sea hombre o mujer, vuelvo a repetir) por el mero hecho de cumplir con una cuota.
Esta mañana he leído unas declaraciones, en la prensa electrónica, de Víctor García de la Concha, director de la RAE, que ahora abandona su puesto, manifestando que "establecer cuotas es una falta de respecto a la mujer". Explica García de la Concha que el porcentaje de mujeres en la RAE es muy reducido y que esto es fruto de la historia de una institución que fue creada en 1713, con los planteamientos de esa época.
Pienso que debería haber más mujeres en la Academia, como en otras instituciones, pero este problema no debe ser solucionado por el mero establecimiento de unas cuotas por la vía política. La solución debe ser resultado del cambio de la sociedad que permita que todos tengan las mismas oportunidades y que tanto hombres como mujeres lleguen a estar capacitados para que los mejores ocupen los cargos de responsabilidad.
La película de Hepburn y Tracy, que me ha servido de excusa para plantear esta opinión mía, cae, también fruto de la época en que fue rodada, en un feminismo machista. Recordemos que una de las pruebas de la abogada para demostrar la igualdad entre sexos es plantear que las mujeres pueden ser igual de fuertes que los hombres. Por cierto, y como detalle sin importancia, la actriz que personificaba a la testigo "tan masculina" en la prueba mencionada era Hope Emerson, la inolvidable Patience de "Caravana de Mujeres".
Lo dicho, no pierdan la oportunidad de ver la película.
Sin entrar en el detalle de los acontecimientos podemos decir que la abogada plantea la defensa en clave feminista y el fiscal consigue darle la vuelta a sus argumentos. ¡Inolvidable la escena de la pistola de chocolate! Recomiendo, a quien no la haya visto, que disfrute de la película.
Pero yo quiero hablar de un tema relacionado con el feminismo que últimamente está muy de moda: el de la cuotas. En esta España nuestra que nos toca vivir, no es políticamente correcto en ningún órgano directivo el no cumplir con la regla de las cuotas: que los cargos y puestos directivos estén repartidos al cincuenta por ciento entre ambos sexos.
Pienso que esta práctica es tremendamente injusta para las personas (hombres y mujeres). A la hora de ocupar un cargo que se designe al mejor preparado. Que resulta que los mejores preparados son más hombres que mujeres, es lo justo. Que son más las mujeres que los hombres, ¡magnífico! Pero no es de recibo que un puesto de responsabilidad sea ocupado por alguien (sea hombre o mujer, vuelvo a repetir) por el mero hecho de cumplir con una cuota.
Esta mañana he leído unas declaraciones, en la prensa electrónica, de Víctor García de la Concha, director de la RAE, que ahora abandona su puesto, manifestando que "establecer cuotas es una falta de respecto a la mujer". Explica García de la Concha que el porcentaje de mujeres en la RAE es muy reducido y que esto es fruto de la historia de una institución que fue creada en 1713, con los planteamientos de esa época.
Pienso que debería haber más mujeres en la Academia, como en otras instituciones, pero este problema no debe ser solucionado por el mero establecimiento de unas cuotas por la vía política. La solución debe ser resultado del cambio de la sociedad que permita que todos tengan las mismas oportunidades y que tanto hombres como mujeres lleguen a estar capacitados para que los mejores ocupen los cargos de responsabilidad.
La película de Hepburn y Tracy, que me ha servido de excusa para plantear esta opinión mía, cae, también fruto de la época en que fue rodada, en un feminismo machista. Recordemos que una de las pruebas de la abogada para demostrar la igualdad entre sexos es plantear que las mujeres pueden ser igual de fuertes que los hombres. Por cierto, y como detalle sin importancia, la actriz que personificaba a la testigo "tan masculina" en la prueba mencionada era Hope Emerson, la inolvidable Patience de "Caravana de Mujeres".
Lo dicho, no pierdan la oportunidad de ver la película.
1 de diciembre de 2010
Objetivos mínimos
¿Donde han quedado esos años en los que figurar en el cuadro de honor de la escuela era un privilegio por el que luchaban los alumnos? ¿Por qué mi hija llega llorando del colegio y dice que la llaman empollona cuando obtiene buena nota en un examen? ¿Por qué cuando se le plantea este problema al tutor del curso, la respuesta que se obtiene es un razonamiento incomprensible acerca de que la clase cumple los objetivos mínimos y no hay que darle mayor importancia? ¿Por que ese tutor se ve restringido por una normativa cambiante y cada vez más complicada y confusa que le resta tiempo para dedicarse a la educación y formación de sus alumnos?
Hace años, treinta y tantos años, todo era muy fácil: trabajando y estudiando mucho, con el esfuerzo que eso supone, las notas eran buenas. Si eras de los mejores de la clase tu nombre aparecía en el mencionado cuadro de honor.
Ahora resulta que el "sistema" se conforma con que la clase cumpla con unos objetivos mínimos. Si mi hija es capaz de mejorar sus resultados por encima de esos objetivos mínimos, eso es mi problema o el de mi hija, no es trabajo del sistema. ¿Por que no se plantea el "sistema" trabajar con unos objetivos máximos? Eso serviría para que el alumno que vale pueda obtener lo mejor de sí mismo y el resto encuentre un estímulo para mejorar.
Y una última pregunta: ¿Por qué en un aula de treinta y pocos alumnos podemos llegar a encontrar varios casos con problemas psicológicos, por no hablar de los simplemente rebeldes y los repetidores? Los alumnos con problemas necesitan ¡mucha ayuda! y merecen todo el esfuerzo necesario para mejorar sus expectativas, pero no a costa de conformarse con que el resto de la clase se limite a cumplir con unos objetivos mínimos. Creo que hay que revisar los criterios de integración y de promoción.
A Dios gracias, las carencias del "sistema" se ven suplidas por el esfuerzo y la dedicación de muchos maestros y profesores que se dejan la piel en el día a día.
Nota: Cuando hablo del "sistema" quiero referirme a esa mezcla de política, indolencia, falsa progresía y relativismo que nos toca vivir en estos tiempos.
Hace años, treinta y tantos años, todo era muy fácil: trabajando y estudiando mucho, con el esfuerzo que eso supone, las notas eran buenas. Si eras de los mejores de la clase tu nombre aparecía en el mencionado cuadro de honor.
Ahora resulta que el "sistema" se conforma con que la clase cumpla con unos objetivos mínimos. Si mi hija es capaz de mejorar sus resultados por encima de esos objetivos mínimos, eso es mi problema o el de mi hija, no es trabajo del sistema. ¿Por que no se plantea el "sistema" trabajar con unos objetivos máximos? Eso serviría para que el alumno que vale pueda obtener lo mejor de sí mismo y el resto encuentre un estímulo para mejorar.
Y una última pregunta: ¿Por qué en un aula de treinta y pocos alumnos podemos llegar a encontrar varios casos con problemas psicológicos, por no hablar de los simplemente rebeldes y los repetidores? Los alumnos con problemas necesitan ¡mucha ayuda! y merecen todo el esfuerzo necesario para mejorar sus expectativas, pero no a costa de conformarse con que el resto de la clase se limite a cumplir con unos objetivos mínimos. Creo que hay que revisar los criterios de integración y de promoción.
A Dios gracias, las carencias del "sistema" se ven suplidas por el esfuerzo y la dedicación de muchos maestros y profesores que se dejan la piel en el día a día.
Nota: Cuando hablo del "sistema" quiero referirme a esa mezcla de política, indolencia, falsa progresía y relativismo que nos toca vivir en estos tiempos.
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